Luis Morró Aguilar, nacido hacia 1860 y casado con Trinidad Arroyo Samper tenía una bodega en

Chiclana (Sevilla) y parece ser que bebía demasiado. Con el tiempo se arruinó y se pegó un tiro. A

principios del siglo XX su hijo Luis casó con una prima hermana suya, que venía del pueblo de Manuel,

cercano a Xátiva. La consanguineidad evidente explica algunos problemas que tuvo que sufrir la familia

años después. La pareja se estableció en Sevilla donde nacieron sus hijos Antonio y Carmen y luego por

causas desconocidas se trasladaron al Canyamelar. Allí nacieron Luis, Amparo y Lola Morró Arroyo; esta

sufría un ligero retraso. . La situación económica no era buena y Amparo Morró contaba años después

que recordaba haber cambiado de casa muchas veces, siempre por falta de pago del alquiler. Para colmo

de males, la madre, Dolores Arroyo murió de un ataque al corazón a finales de la década de los veinte. El

padre quedó sólo con cinco hijos. Al final tuvo que contratar a una mujer para que le ayudara con los

niños -los hijos mayores ya estaban criados- . Así entró en la familia Luisa Luque que tenía veintiún años

y era hija de un comandante en activo, Tomás Luque. Cuando la joven entró en la casa, Luis Morró,

tenía cuarenta y dos años. Con el tiempo decidieron casarse. Luisa tenía un hermano, Manuel Luque,

que empezó a cortejar a la hija mayor de los Morró: Carmen. Así pues, la boda fue doble: padre e hija

casados con dos hermanos. El asunto se ventiló bastante en el pueblo. y empezó para la familia una

época muy dura. La pareja Morró Luque tuvieron tres hijos: Maruja, Fernando y Luis, que fueron criados

principalmente por su hermanastra Amparo Morró, ya que su madre no les prestaba la debida atención.

Luego vino la guerra. y todo fue peor.

Luis Morró Aguilar, nacido hacia 1860 y casado

con Trinidad Arroyo Samper tenía una bodega

en Chiclana (Sevilla) y parece ser que bebía

demasiado. Con el tiempo se arruinó y se pegó

un tiro. A principios del siglo XX su hijo Luis

casó con una prima hermana suya, que venía

del pueblo de Manuel, cercano a Xátiva. La

consanguineidad evidente explica algunos

problemas que tuvo que sufrir la familia años

después. La pareja se estableció en Sevilla

donde nacieron sus hijos Antonio y Carmen y

luego por causas desconocidas se trasladaron al

Canyamelar. Allí nacieron Luis, Amparo y Lola

Morró Arroyo; esta sufría un ligero retraso. . La

situación económica no era buena y Amparo

Morró contaba años después que recordaba

haber cambiado de casa muchas veces, siempre

por falta de pago del alquiler. Para colmo de

males, la madre, Dolores Arroyo murió de un

ataque al corazón a finales de la década de los

veinte. El padre quedó sólo con cinco hijos. Al

final tuvo que contratar a una mujer para que

le ayudara con los niños -los hijos mayores ya

estaban criados- . Así entró en la familia Luisa

Luque que tenía veintiún años y era hija de un

comandante en activo, Tomás Luque. Cuando

la joven entró en la casa, Luis Morró, tenía

cuarenta y dos años. Con el tiempo decidieron

casarse. Luisa tenía un hermano, Manuel

Luque, que empezó a cortejar a la hija mayor de

los Morró: Carmen. Así pues, la boda fue

doble: padre e hija casados con dos hermanos.

El asunto se ventiló bastante en el pueblo. y

empezó para la familia una época muy dura. La

pareja Morró Luque tuvieron tres hijos: Maruja,

Fernando y Luis, que fueron criados

principalmente por su hermanastra Amparo

Morró, ya que su madre no les prestaba la

debida atención. Luego vino la guerra. y todo

fue peor.

Memoria fotográfica Rafael Garay Peset
Memoria fotográfica Rafael Garay Peset